La elección entre caminar en ayunas o después de comer depende directamente de los objetivos metabólicos y de salud de cada individuo, según los últimos consensos de expertos y estudios publicados en revistas como Sports Medicine.
Mientras que la caminata matutina sin alimentos favorece la quema de grasas, el ejercicio posprandial se consolida como una herramienta clave para el control glucémico y la mejora de la digestión, estableciendo que no existe un horario único, sino una estrategia adaptada a cada necesidad.
El impacto de la caminata posprandial en la glucosa y la digestión
Caminar inmediatamente después de ingerir alimentos ofrece ventajas fisiológicas inmediatas. Según la evidencia científica, una caminata breve estimula el movimiento intestinal, facilitando el tránsito de los alimentos y reduciendo significativamente la distensión abdominal y la pesadez.
Sin embargo, su beneficio más crítico reside en el equilibrio metabólico: el movimiento muscular ayuda a captar la glucosa de la sangre, lo que previene picos de insulina.
Este efecto es fundamental para personas con resistencia a la insulina o riesgo de diabetes tipo 2, ya que ayuda a mantener niveles estables de azúcar.
Caminar en ayunas: ¿Aliado para la pérdida de grasa?
Por otro lado, la actividad física en estado de ayuno obliga al organismo a buscar fuentes alternativas de energía ante la falta de carbohidratos circulantes.
En este escenario, el cuerpo prioriza la oxidación de grasas, lo que puede mejorar la flexibilidad metabólica. No obstante, instituciones como Harvard Health advierten que esta práctica debe realizarse con precaución.
Si la intensidad es demasiado elevada, el cuerpo podría experimentar fatiga prematura o incluso elevar los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Por ello, los expertos recomiendan que las caminatas en ayunas sean de intensidad baja a moderada para evitar la pérdida de masa muscular.
Recomendaciones de expertos y regularidad diaria
Especialistas citados por publicaciones de salud y bienestar como GQ subrayan que la clave del éxito no reside únicamente en el horario, sino en la constancia.
La meta ideal se sitúa entre los ocho mil y diez mil pasos diarios, distribuidos a lo largo de la jornada para mantener el metabolismo activo.
Además de los beneficios físicos, caminar mejora la circulación sanguínea, ayuda a regular la presión arterial y ofrece un respiro mental necesario en rutinas sedentarias.
En última instancia, integrar ambos momentos —un paseo ligero tras la cena y una caminata suave al despertar— podría ser la fórmula más completa para un bienestar integral sostenido.
FUENTE MSN https://www.msn.com/es-mx/salud/noticias-medicas/es-mejor-caminar-en-ayunas-o-despu%C3%A9s-de-comer-esto-dicen-los-expertos-de-salud/ar-AA1W0L76?ocid=msedgntp&pc=U531&cvid=da995de7f6b04ed5c865f9e4d6b66000&cvpid=698b6ef684c0467a8b2d1897bd5a9c9f&ei=198
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