Durante una decada, el elemental a forjado su camino en el rudo mundo de la lucha libre. Desde sus humildes comienzos en Zamora hasta su llegada triunfal al Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), su historia es un ejemplo de perseverancia, disciplina y fe en uno mismo.
Hoy, el luchador convertido en figura estelar, agradece su presente tras años de sacrificios, entrenamientos en soledad y momentos de duda.
El Elemental no es solo un nombre artístico, es el reflejo de una lucha de vida. Nacido en Zamora, Michoacán, comenzó su camino como luchador profesional hace 12 años, tras aprobar los exámenes que lo acreditaron oficialmente como gladiador del pancracio nacional. Recorrió estados como Yucatán, Sinaloa y Baja California, haciendo nombre en el circuito independiente.
Pero fue hace cuatro años cuando decidió dar el salto más arriesgado: mudarse a la Ciudad de México sin conocer a nadie. Recuerda que llegó a un gimnasio que ya no existe y durmió donde pudo. Conoció la decepción de quienes prometen ayudar y solo buscan aprovecharse. Durante ese periodo, incluso tuvo que trabajar como guardia de seguridad para poder sobrevivir.
El Elemental forma parte del elenco del Consejo Mundial de Lucha Libre, la empresa más prestigiosa del país. Agradece el respaldo de figuras como Jorge Salazar y Luis Montenegro, quienes lo ayudaron a adaptarse al estilo exigente del CMLL. Se reconoce feliz y satisfecho, pero no conforme
Créditos: Estadio deportes
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