PERSPECTIVAS DE BAJA CALIFORNIA
Por: Salvador Sánchez Gil
Qué tal, amigos de Perspectivas de Baja California. Les saluda Salvador Sánchez Gil.
Hoy ponemos bajo la lupa un fenómeno que ha transformado por completo las reglas del juego en la política de nuestro estado: la reelección consecutiva. Lo que antes era un tabú absoluto en el sistema político mexicano, hoy es una realidad cotidiana en los ayuntamientos de Tijuana, Mexicali, Ensenada, Rosarito y Tecate, así como en el Congreso Local.
Sin embargo, a varios años de su implementación, la ciudadanía bajacaliforniana sigue atrapada en un dilema: ¿Realmente nos ha beneficiado poder reelegir a nuestros gobernantes, o simplemente le dimos una llave de oro a la clase política para no soltar el poder?
Analicemos fríamente las dos caras de esta moneda.
Los PROS: El argumento de la eficiencia y el castigo ciudadano
Quienes defienden a capa y espada la reelección sostienen que es la única vía para profesionalizar el servicio público. Históricamente, Baja California padeció el “síndrome del trienio”: alcaldes que pasaban el primer año aprendiendo a gobernar, el segundo haciendo un par de obras y el tercero empacando las maletas.
- Consolidación de Proyectos a Largo Plazo: Tres años son insuficientes para resolver crisis estructurales como el bacheo profundo, la modernización del transporte o la infraestructura pluvial. La reelección permite que un buen plan de desarrollo no se tire a la basura cada que cambia la administración.
- Profesionalización de la Gestión: Alarga la curva de aprendizaje. Los alcaldes y diputados adquieren una experiencia técnica que, teóricamente, se traduce en mejores políticas públicas y finanzas más sanas.
- Rendición de Cuentas Directa: Por primera vez, el ciudadano tiene el poder real de premiar o castigar. Si el funcionario hizo un buen trabajo, se le reelige; si le falló al pueblo, se le vota en contra. El examen ya no lo hace el partido, lo hace el elector en las urnas.
Los CONTRAS: La cancha inclinada y el bloqueo de liderazgos
Por otro lado, la realidad en las calles de nuestro estado nos muestra una perspectiva mucho más sombría. El gran problema de la reelección en México es que se legisló “a modo” para beneficio de quienes ya ocupan una silla.
- Inequidad en la Contienda (La cancha inclinada): Es casi imposible competir contra un alcalde o diputado en funciones. Tienen a su disposición el aparato gubernamental, las secretarías de comunicación social para promocionar su imagen bajo el concepto de “informe de labores” y una exposición mediática diaria que un candidato de oposición jamás podría pagar.
- El Abuso de los Recursos Públicos: Aunque las leyes electorales prohíben el desvío de fondos, la línea entre inaugurar una obra pública y hacer campaña electoral es sumamente delgada. Los programas sociales y los apoyos económicos se convierten, inevitablemente, en herramientas de coacción del voto para garantizar la permanencia.
- Falta de Renovación y Bloqueo de Nuevos Liderazgos: Al perpetuarse los mismos rostros en las boletas, se cierran las puertas a las nuevas generaciones, a las minorías y a los cuadros ciudadanos que buscan refrescar la política local. Las alcaldías y las curules se vuelven patrimoniales, debilitando la alternancia democrática.
La Perspectiva Final
La reelección no es buena ni mala por definición; es un instrumento democrático. El verdadero problema en Baja California no es la ley, sino la debilidad de nuestras instituciones para vigilar que los gobernantes no hagan campaña con el dinero de nuestros impuestos.
Mientras los alcaldes sigan gobernando con una mano y pidiendo el voto con la otra, la reelección seguirá siendo vista por los bajacalifornianos no como un premio a la eficiencia, sino como un capricho de poder. La moneda está en el aire y la última palabra, como siempre, la tiene usted al momento de cruzar la boleta.
Soy Salvador Sánchez Gil, y esto fue Perspectivas de Baja California. Nos vemos en la próxima.
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